NO SE PERDIÓ NINGUNA

En la trigésima edición del Seven del Fin del Mundo realizada entre sábado y domingo en las instalaciones del Ushuaia Rugby Club se destacó una presencia que no pasó desapercibida ni mucho menos.

Un perro, vaya a saber uno el dueño y el nombre, se dio cita tanto en la Cancha 2 como 1 para seguir de cerca los pasos de la ovalada durante el fin de semana, haciéndose sentir con un ladrido cada vez que los jugadores se le acercaban. Esta imagen deja en evidencia uno de sus objetivos: controlar la formación y los movimientos del scrum.

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