CAMPEONES DEL MUNDO

Por Mauricio Zentner Lavori (Especial para Revista La Muy)

Es tan grande el significado de la palabra campeón del mundo que lleva un tiempo prudencial asimilar tamaño logro. Los ushuaienses Alamiro y Constantino Vaporaki llegaron a la cima, cumplieron su sueño máximo y escribieron, junto a un plantel argentino heroico, la página dorada más importante del deporte de nuestra provincia.

La profecía se cumplió. Estaba escrita, en algún lugar. Desde la cuna tanto Alamiro como “Kiki” sabían que su destino era grande. Pocos hubieran acertado si se vaticinaba la imágen de ambos con la Copa del Mundo en sus manos.

Menos cuando en el futsal organizado por la Federación Internacional de Futbol Asociado, Brasil y España se habían adueñado de las siete ediciones anteriores, con un poderío que parecía no tener fin.

Pero allí apareció Argentina, comandada por el gran artífice de la conquista: Diego Giustozzi, para echar por tierra la hegemonía y entregarle a nuestro país la tercera estrella mundialista FIFA después de las dos obtenidas en Argentina 78 y México 86, ambas bajo el ala del fútbol.

El camino hacia la gloria eterna
Para llegar a lo más alto hay que ir ascendiendo escalones, todos ellos en base al esfuerzo y una pasión innegociable.

“Ala” nació en Ushuaia el 1º de Diciembre de 1983 y comenzó en el club de sus amores: Los Andes, dando los primeros pasos para emprender viaje detrás de su sueño con sólo 15 años. Se movió hasta Parque Patricios para vestir la camiseta de Huracán y ser campeón en 7ma. División junto a nombres de la talla de Mariano Andújar. Luego pasó por All Boys y Estudiantes de Caseros, donde compartió plantel con el “Pocho” Lavezzi, entre otros, antes de insertarse en el futsal.

Así fue que en 2006 arrancó con América del Sud mostrando un nivel superlativo. Pasó por Argentinos Juniors siendo ternado a los Premios Olimpia y Alumni, hasta recalar en el multicampeón Pinocho. Volvió a América y concretó un gol en su primera experiencia mundialista, Tailandia 2012. Nada de esto le impidió recibirse como Prof. de Eduación Física cuando ya vestía la camiseta de Boca -actual equipo- junto a su hermano.

Constantino Guillermo, más conocido como “Kiki”, nació el 6 de Enero de 1990 y tomó vuelo hacia Buenos Aires para llevar adelante sus estudios, además de probar suerte con la pelota en sus pies. Lesiones no lo dejaron afianzarse en su primera etapa dentro de Boca, luego se trasladó hacia América del Sud para poder mostrar todas sus cualidades técnicas y a la hora de manejar los hilos del equipo.

Disfrutó de jugar con Alamiro y el tándem ideal que formaron, luego explícito en su mejor nivel en el Boca supercampeón de Meloni, hizo saltar las alarmas del Seleccionado Argentino.

Giustozzi (DT) los bancó desde el inicio de su proceso, los fueguinos respondieron siempre y terminaron dentro de la nómina de 14 jugadores que viajó a Colombia.

Un año antes cumplieron el sueño que les faltaba, jugar juntos en el exterior. Lo hicieron en el Montesinos Jumilla de la LNFS (España), sumando una experiencia enriquecedora para ambos.

Una ilusión que se fue agigantando
Argentina pisó suelo colombiano el 8 de Septiembre sabiendo que el Mundial dependía, prácticamente, del resultado del debut ante Kazajistán.

Encuadrada en el Grupo E superó el primer escollo con una jerarquía absoluta, poniendo el grito en el cielo con el gol del pivot ushuaiense, Alamiro Vaporaki. Un tanto importante por donde se lo mire, con “Kiki” dejando en evidencia todo su talento durante el complemento.

Luego venció a Islas Salomón y sufrió más de la cuenta con Costa Rica para empatar 2-2, sellando el pase como puntero en su zona. El número 3 rubricó su poder goleador en las redes, decorando el score ante los oceánicos.

Ya en octavos aparecía Ucrania, después de la histórica eliminación de Brasil, en Bucaramanga. No quiso entrar la caprichosa. Hubo alargue y Cuzzolino facturó de sexta falta cuando los penales eran inevitables.

Egipto bajó a Italia y el rival lógico de Cuartos cambiaba. La ilusión crecía. Fue 5-0 en Medellín con apabullante goleada para esperar a la Portugal de Ricardinho -el mejor del mundo- en semis.

Rusia sacó a España, el otro gran candidato, y ya el sueño se iba convirtiendo en realidad.

La historia se empezó a hacer realidad en Cali con el 5-2 a Portugal, que tuvo como frutilla del postre el gol de pecho de Alamiro, fundamentando sus movimientos en el olfato goleador que lo caracteriza. La de “Kiki” pegó en el travesaño.

Pero quedaba la final, el último paso. Todos unidos, con una energía indescriptible y la banca permanente de sus familiares, empezó cuesta arriba. No obstante, otra vez el gran Alamiro iba a estar ahí, en el lugar justo, para emparejar la balanza.

“Kiki”, con la 10 de la albiceleste en su espalda, se sacó la mufa y encontró el gol para el 5-2 que ya nos hacía sentir campeones del mundo, firmando una epopeya fueguina heroica en el máximo nivel y ante los ojos del planeta.

Pelear por los sueños con todas tus armas. Gloria eterna haciendo lo que a uno le gusta. El resto es historia.

Los Vaporaki, artífices de la profecía cumplida.

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