LEONES DE ORO

Por Tomás Rodriguez Couto (Especial para MZL desde Rio)

Como en toda sede olímpica de Río, en Deodoro no abundan los lujos y las comodidades. Día a día funciona un complejo militar por lo que apenas se destaca por su amplitud. Poco de sus instalaciones permanecerán en pie cuando terminen los Juegos. Mucho menos sus canchas de hockey sobre césped y rugby, deportes de escaso arraigo en Brasil y con epicentro en San Pablo: todo volverá a ser un campo de polo con infrecuente actividad durante el año. Más triste aun: por recortes presupuestarios, no recibirá a los Juegos Paralímpicos, a pesar de lo pautado. 

Para Los Leones la imagen será distinta. Deodoro quedará por siempre en la retina de cada uno de los integrantes del seleccionado masculino de hockey que lograron hacer historia a 40 kilómetros de Copacabana y a 24 de la Villa Olímpica, donde en este viernes desfilan inflando el pecho como pocos.

La fórmula era perfecta. Ocho campeones mundiales en 2005 en la categoría Sub 21 se sumaron a la experiencia de Juan Manuel Vivaldi, Juan Gilardi, Lucas Rey y Matías Paredes, más la frescura y juventud de los más jóvenes como el efectivo Gonzalo Peillat (goleador con 11 goles).

El cóctel quedó en manos de Carlos Retegui quien, a base de liderazgo, confianza y exigencia insertó al equipo en la élite.

Tras un torneo casi perfecto (con pico en la semifinal ante Alemania), los hombres del Chapa debían abstraerse a los pedidos de entradas de familiares y amigos para mentalizarse en la definición. “En ese momento uno tiene que ser un poco egoísta. Queremos lo mejor para todos pero hay que focalizarse en lo que tenemos que hacer y poner los pies sobre la tierra”, coincidieron en el plantel. Centenar de argentinos viajaron especialmente para la final. Y estuvieron a la altura.

Lejos de despreciar el trabajo en ciclos anteriores, el plantel valora el trabajo de
Retegui, que pasó a ser el único entrenador argentino con dos finales en este tipo de torneos (tres veces olímpico como jugador, fue medalla plateada en Londres 2012 como cabeza de grupo de Las Leonas).  Para Vivaldi: “El Chapa es súper laburador, que te exprime y te exige a lo máximo y más. Te hace entrenar durísimo y hace sacar lo mejor de cada uno”.

“Hubo que ir cambiando y mejorando cosas pero también hubo un punto de maduración. Una de nuestras grandes virtudes es la mentalidad y lo sólido que somos como grupo humano y deportivo. Esta medalla es un premio a eso”, le explicó a este medio el arquero que vivió sus terceros Juegos Olímpicos y también fue pilar en el bronce del Mundial 2014. “Veníamos a pelear por una medalla. Estábamos muy bien, con un gran feeling. Pero todavía no puedo dimensionar lo que conseguimos”.

Paredes forma parte de la selección argentina desde 2009. Superó lapsos virulentos, como no poder implantar al equipo en Beijing 2008, y también vivió por dentro cada paso adelante hasta llegar al oro olímpico, lo máximo a lo que se puede aspirar en este deporte. “Si me tenía que lesionar el partido anterior y ser campeón, firmaba”, contaba quien vivió la final desde afuera pero vivió la vuelta olímpica como uno más, llevado en andas por Retegui: “Tenía un poco de miedo porque está medio loco (risas). Tenía miedo de que me tirara”.

Sin dejar de lado los méritos del actual entrenador, el hombre de Berazategui valora también el trabajo de cuerpos técnicos anteriores: “Depende de los procesos y del crecimiento individual de los jugadores. Esto también es de los ex jugadores nos enseñaron a querer esta camiseta y ser profesionales. Este equipo tiene todo: tiene juego, tiene huevo. Lo merecemos”.

Y el propio Retegui retribuye las palabras: “Nunca tuve una queja. Solo recibí entrega. Este equipo tenía sangre en los ojos. Hubo mucha responsabilidad, mucha disciplina. Tener un grupo unido es determinante. Premio para todo el deporte argentino. Son merecidos campeones olímpicos”.

¿A alguien le queda alguna duda? Oh! Juremos con gloria morir...

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