VISTIENDO LA ALBICELESTE

El seleccionado argentino universitario de rugby 7, más conocido como los Choiques, viajó a suelo británico con los fueguinos Martín Leguizamón y Rodrigo Ortiz en su plantel teniendo como objetivo mejorar lo hecho hace dos años, cuando habían concretado su debut en la cita mundialista de la especialidad.

Si nos remontamos a la única participación del elenco nacional en el Mundial Universitario tenemos que viajar un par de años atrás, cuando tuvimos la presencia de cinco ushuaienses en Sao José dos Campos (Brasil).

En aquella oportunidad la tabla final de posiciones los dejó en el 7º puesto, misma ubicación que se repitió en esta ocasión con Martín Leguizamón (UDEMM), como uno de los entrenadores, y Rodrigo Ortíz (CUNE) en la nómina oficial del equipo.

“Fue una excelente experiencia. Si bien es raro estar del otro lado de la cancha me siento cómodo en este nuevo rol. En estos días de competencia aprendí muchas cosas al lado del resto de los integrantes del Staff, viendo a otros seleccionados y hablando con sus entrenadores”, comenzó diciendo Leguizamón en diálogo exclusivo.

Y añadió: “Siento mucha felicidad de haber podido vivir dos mundiales universitarios consecutivos, uno como jugador y ahora en este nuevo papel que me toca asumir. Son mis comienzos como entrenador y este tipo de eventos de gran magnitud te hacen crecer mucho. No obstante hay que ir por más, continuando con la formación para seguir creciendo”.

Lo concreto es que en los resultados, los Choiques integraron la fase de grupos en la zona B junto a España, Kenia, Malasia y Francia evitando a los africanos que desistieron días antes de participar en el certamen.

Con un partido menos por disputar, los argentinos debutaron ante España en un cruce sumamente igualado que decantó hacia el lado ibérico por 14-10 más allá de haber quedado igualados en tries, en su único juego de la jornada inaugural.

Al día siguiente recuperaron la senda triunfal con Malasia, rival al que superaron por 33-5 reavivando la confianza en el equipo aunque tocaba cerrar con Francia, cayendo justamente por idéntico marcador (33-5).

Debido a esto, fuera de las semifinales, tuvieron que luchar del 5º al 9º puesto tropezando frente a Italia en un cerrado 19-7, superando a Malasia por 21-7 y haciendo lo propio con la República Checa (12-5) para sellar la 7º ubicación final.

Queda como sensación haber podido alcanzar las instancias decisivas, pero ese traspié con España signó la suerte del combinado nacional, a pesar de que el rendimiento ha ido en ascenso respecto a la última contienda disputada en 2014.

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