AGARRATE, ARTURO

Por Gonzalo Grande (Corresponsal MZL en Buenos Aires). 

Colosal actuación de la selección argentina por las semifinales de la Copa América 2015, humillando a Paraguay 6-1 y metiéndole miedo a Chile, su rival en la lucha por el título el próximo sábado desde las 17 en el Estadio Nacional de Santiago. Una fiesta de goles, pases, posesión del balón y talento individual, como hace rato no se veía. Messi no marcó pero manejó los hilos (metió dos asistencias y el centro del gol de Rojo) y llega en plenitud al partido más decisivo del certamen, ante el equipo de Arturo Vidal.  

Desde el arranque se dio la lógica: Argentina fue con todo a buscarlo y Paraguay especuló con algún contragolpe o la pelota parada, su arma más letal históricamente. Sin embargo, a los 9 minutos se le cayó la estantería a los dirigidos por Ramón Díaz, cuando Marcos Rojo remató en el área una bola que quedó picando de un centro de Messi y puso el 1-0. Con los paraguayos teniendo que adelantarse unos metros, los espacios aparecieron y Javier Pastore anotó el segundo a los 26, en lo que parecía una remake del primer partido de la selección en el torneo. Esto se acentuó más cuando, tras una mala salida de Nicolás Otamendi, Lucas Barrios, quien ingresó por el lesionado Roque Santa Cruz,  descontó y mandó a su escuadra al descanso sólo un gol abajo.


Lionel Messi, el mejor del mundo, a punto de disputar su tercera final con la selección mayor.

La incertidumbre provocada por el gol de la albiroja se disipó rápidamente en el arranque del complemento. Ángel Di María al minuto y a los 7 liquidó el pleito, primero definiendo cruzado una gran asistencia de Pastore y luego empujándola tras el rebote de Justo Villar a un tiro justamente del volante del PSG. Los restantes casi 40 minutos estuvieron de más, con tiempo para un gran cabezazo del Kun Agüero y un gol de pescador del recién ingresado Gonzalo Higuaín para ponerle moño al score. Los argentinos presentes en Concepción se venían abajo en las gradas, en tanto que los chilenos, siempre tan simpáticos con la albiceleste, abandonaban sus lugares con más preocupaciones que esperanzas para el sábado. 

Afortunadamente, además de la excelsa actuación, ni Messi, ni Mascherano ni Agüero vieron la amarilla (sólo fueron amonestados Rojo y Biglia) por lo que el equipo está completo para el gran choque del fin de semana. Sandro Ricci, el árbitro brasileño, por más que hubiera querido inclinar la balanza no podía haber hecho mucho por ayudar a los del Pelado Díaz, que fueron testigos VIP de la orquesta de Gerardo Martino. 

De esta forma, parece difícil que pueda escapársele el título a la Argentina, al menos si juega el 50% de lo que jugó esta noche. Chile no es un mal equipo, pero casi en ninguno de sus cotejos superó con claridad a sus rivales, sin tener en cuenta las groseras ayudas arbitrales recibidas. El envión anímico y el arco que por fin se abrió son dos factores claves que potencian a una selección que ya venía demostrando pero a la cual le costaba plasmarlo en el marcador. Más allá de todo, el del sábado será un partido para alquilar balcones. Esperemos que sea el día del reencuentro con la Copa América, tras 22 años de espera.

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Baile histórico de Argentina sobre Paraguay para llegar a la final ante Chile con todo el optimismo. 

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