CARLOS ALCARAZ, CAMPEÓN DEL MASTERS 1000

En la final aplastó a Zverev por 6-3 y 6-1; fue su cuarto título de la temporada, mientras crece como candidato a Roland Garros.

Carlos Alcaraz tiene 19 años recién cumplidos. Esa es la primera cifra a tener en cuenta para dar una dimensión de lo que está logrando el flamante campeón del Masters 1000 de Madrid. En la Caja Mágica se consagró como el campeón más joven de la historia del torneo con una actuación rutilante en la final, al derrotar a Alexander Zverev, dos veces ganador en la capital española, por 6-3 y 6-1, en apenas una hora y 2 minutos de juego.

Carlitos, como le gusta que lo llamen (y no Carlos, que le parece demasiado serio) será el número 6 del mundo desde este lunes; una escalada irresistible, ya que hace doce meses era el 114º del mundo. Tiene en 2022 un récord de 28 triunfos y apenas 3 derrotas, con cuatro títulos en el bolso, con festejos en Río de Janeiro, Barcelona y los Masters 1000 de Miami y Madrid.

Carlos Alcaraz pasa pantallas con velocidad supersónica, desbloquea crecientes niveles de dificultad con una madurez que asombra. Más que una brisa de aire fresco para el tour, arriba a las cumbres del tenis con la fuerza de un huracán incontenible.

Ofrece la variedad de los elegidos. Tiene un juego agresivo, puede ser versátil y pasar de defensa a ataque en un solo movimiento, toma decisiones correctas. No le teme a los “posters”, a los grandes nombres: frente a los Top 10 totaliza 11 triunfos y apenas 6 caídas, 8-2 en lo que va de 2022 y siete victorias en fila ante los encumbrados.

En Madrid, Alcaraz venció sucesivamente a Rafael Nadal (4º), Novak Djokovic (1º) y a Alexander Zverev (3º), tres de los cuatro primeros del ranking. A los tres los venció por primera vez. Así emuló el logro obtenido por David Nalbandian, que en Madrid 2007 superó a los tres primeros de la clasificación semanal (a Nadal -2-, en cuartos; a Djokovic -3- en semifinales, y a Federer -1- en la final), en un torneo que por entonces se jugaba en cancha dura y a mediados de octubre.

Si Alcaraz estaba tenso por jugar la final del Masters 1000 que se juega en su país, no se notó o lo disimuló a la perfección. Jugó la definición con la concentración y la soltura de un veterano. Zverev hizo lo que pudo. Su resistencia comenzó a derrumbarse con un quiebre en cero en el sexto game. El murciano olfateó sangre y aceleró: 6-3 en 31 minutos. En el segundo parcial arrasó con tres quiebres, uno de ellos con un globo que levantó al estadio.

El epílogo quedó marcado por la debacle del alemán: dos doble faltas para ceder su cetro, vencido mentalmente. Zverev, que se sentía a gusto en el polvo de ladrillo madrileño, sucumbió con apenas 7 tiros ganadores y 25 errores no forzados, incómodo ante la paliza tenística que le impuso Alcaraz. No anduvo con vueltas Zverev en la premiación cuando felicitó a Carlitos: “En este momento sos el mejor jugador del mundo. Es genial para el tenis tener a un jugador como vos. Vas a ganar muchos Grand Slams y vas a ser un número 1”.

Por si hacía falta, el propio Alcaraz lo comentó después de su victoria: “Ahora mismo no pienso en quiénes son mis rivales, eso ya lo viví el año pasado y lo pude aprender. No considero que lo estoy viviendo por primera vez. Entro a la pista pensando que puedo ganar, confío en mí mismo y pienso que puedo vencer en cualquier momento.

Creo en mí, siempre digo que no juego finales, las gano”. Su juego, como quedó visto, fue en el mismo sentido que sus palabras. Más: el murciano se convirtió en el sexto jugador que gana las primeras cinco finales que disputa, tras los pasos de Ernests Gulbis (6-0), Martin Klizan (6-0), Thomas Enqvist, Andrei Medvedev y Sjëng Schalken.

Con la confianza por las nubes luego de sus victorias ante Nadal y Djokovic, Alcaraz superó el domingo a Zverev en una final rápida, en la que el alemán se quedó sin respuestas para contrarrestar al murciano. Zverev había ganado de manera holgada sus dos partidos anteriores ante Alcaraz, pero esta vez fue superado de punta a punta por su joven rival.

Cuando el número 3 del mundo buscó subir, se encontró con passings potentes; cuando se mostró inseguro con el servicio, se terminó el partido. Zverev consiguió levantar tres match-points con su saque, pero en el cuarto se estrelló con una doble falta.
En este 2022 Alcaraz ganó su primer título de la serie 500 (Río de Janeiro), su primer Masters 1000 (Miami), entró en el Top 10. Son inevitables las comparaciones con otros prodigios, sobre todo con su compatriota Nadal; a más de uno le parece calcada esta irrupción del joven de El Palmar con aquel arranque a todo vapor de Rafa en 2005.

Esa gira del zurdo de Manacor culminaría en la obtención de su primer Grand Slam, el primero de sus 13 títulos en Roland Garros. Todo lo que hizo en apenas cinco meses le abre las puertas de la candidatura en el mundial del polvo de ladrillo que empezará dentro de dos semanas en París.

“Tengo muchas ganas de ganar un Grand Slam, de demostrar mi nivel. Roland Garros es muy especial para mí porque fue el primer Grand Slam en el que llegué a tercera ronda. La gente me va a tomar como favorito, pero yo eso me lo tomo como motivación”, destacó Alcaraz, que no jugará el Masters 1000 de Roma para recuperarse de la lesión en el tobillo que tuvo por una caída en el partido contra Nadal. El abierto francés será otro desafío enorme, a la altura de quien ya ha avanzado mucho en esta temporada. Pero esa, claro, será otra historia.