LA SELECCION ARGENTINA Y UN BOLILLERO IDEAL

El sorteo de la Copa del Mundo le dejó al equipo de Scaloni un camino ideal para ir tomando impulso hacia la fase decisiva.

Una escalera perfecta para ajustes y correcciones: Arabia Saudita, México y Polonia. A la Argentina le tocó la bolilla ideal del copón 4, los saudíes. Una de las dos más deseadas del copón 2, los mexicanos, y un rival europeo exigente del 3..., los polacos, pero será el tercer cruce del grupo, quizás con la selección ya clasificada para los octavos de final. Se parece mucho a un bolillero ideal.

El paso obligatorio será ganar en el estreno, el 22 de noviembre, para que la marcha no se cargue de urgencias. Ya sabemos el temporal que se desató en Rusia 2018 por no derrotar a Islandia en el debut. Si no lo consigue, se merecerá el tembladeral.

Enfrentar a rivales menores supone encadenar victorias, aceitar el funcionamiento, cotizar alto en autoestima y evitar fricciones que hasta pueden derivar en lesiones y expulsados. Hay ventajas que sería una ingenuidad desconocer, como poder ir de menos a más según la rigurosidad del examinador.

Ahora que la Argentina sabe que podrá administrar su desgaste mejor que muchos, deberá cuidar la sensación de ‘gane natural’ como nunca. Especialmente porque el renovado plantel argentino se está criando en la victoria, con la tentación de caer en burlas y subestimaciones para los rivales. Ya han ofrecido pruebas Otamendi, ‘Dibu’ Martinez y ‘Cuti’ Romero. El sorteo advierte del monstruo interno que puede tener la Argentina.

No hay que ganarles a todos en un Mundial, sino a siete de los 31 rivales posibles. Y si los tres primeros se presentan entre liviano y accesibles…, perfecto. ¿Y después? Naturalmente, crece la tensión: Francia o Dinamarca en los octavos. Y en cuartos podrían esperar los Países Bajos.

Solamente a partir de las semifinales aparecería Brasil, –o España–, si obtiene su zona. E Inglaterra en la final, o Francia o Alemania si se impusieron en su grupo, pero se parece a un delirio espiar tan lejos.

El guiño cómplice que llega desde Doha es inocultable. Ningún rival intimida, y hasta la conformación de la zona presenta un parentesco con el mejor sorteo que se recuerde para la selección en las últimas décadas: Francia ‘98. Aquella tómbola, en Marsella, arrojó como adversarios a Japón, Jamaica y Croacia. Se repiten idénticas confederaciones, y en el mismo orden.

Esa formación de Daniel Pasarella resolvió los tres juegos con victorias y ni recibió goles. Croacia con Davor Suker –hoy, Polonia con Robert Lewandowski–, luego crecería en la competencia y finalizaría tercera, en el podio.

Volvamos al presente. Finalmente no hubo dos europeos en la zona. Ventaja. Es que de los 45 partidos del ciclo Scaloni, apenas enfrentó a Alemania del ‘Viejo Continente’ (2-2 en octubre de 2019). Un déficit ya incorregible, los ensayos serán por los puntos.

Por eso el beneficio de la gradualidad… Polonia en el tercer duelo para tomar contacto hacia los octavos de final, probablemente con Francia o Dinamarca. Para que el contraste no sea tan abrupto, porque la real ubicación de la Argentina en el mapa de la elite es todavía una intriga.

Los últimos 27 encuentros de la selección fueron frente a oponentes sudamericanos. Peligrosa distorsión. Por eso toma valor la posibilidad que le entregó el sorteo de encontrar la calibración en plena competencia. Por ahora se dedicó a cazar en el zoológico sudamericano y el Mundial le propondrá meterse en la selva. Pero al menos, al principio no se cruzará con los leones.