DE BOXING A DÁLMINE, SIN ESCALA

(Por El Sureño)  

La historia de Enzo Fernández es muy particular. El chico de 23 años, nacido en Chimbas, es uno de los integrantes de una humilde familia que sale todos los días a la calle a trabajar para subsistir. 
 
Enzo de chico, solía vender hilos y agujas en la Terminal de Ómnibus en Libertador y Tucumán, pero su esfuerzo y dedicación por el fútbol lo llevaron a que haya arreglado con Villa Dálmine, equipo que milita en la misma categoría de San Martín, es decir en la Primera Nacional.

El flamante delantero del “Violeta” viene de jugar con la camiseta de Sansinena de General Cerri, Bahía Blanca, en el Torneo Federal A. En esa categoría se enfrentó contra Desamparados y Peñarol. Anteriormente había jugado en el Boxing Club de Río Gallegos, en el Torneo Federal B, donde llegó a disputar la final por el ascenso y allí fue uno de los goleadores del torneo.

Enzo Fernández fue verdugo de Camioneros en el Torneo Regional Federal Amateur 2019, con sus botines rosas y unas corridas descomunales, le anotó dos tantos en la victoria del Verde de Río Gallegos por 3 a 0, fue el segundo y el tercero del equipo santacruceño, y lo sufrió toda la defensa rival dado que arrancando por derecha hizo estragos por velocidad y por sus diagonales buscando su zurda. Un verdadero crack que lo llevó a jugar Argentino A, y ahora fichar en un conjunto del viejo Nacional B.

El “Chimba”, como se lo conoce en el ambiente, se inició como jugador de chico en la Villa Unión, un equipo de Chimbas, y ahí comenzó su carrera futbolística. Enzo habló con DIARIO HUARPE de San Juan y compartió su historia de vida y este ascenso de categoría en su carrera.
 
¿Cuándo trabajabas, pensabas en jugar al fútbol?
Sí, siempre me gustó el fútbol y siempre soñé con jugar a la pelota. Mi primer club fue la Villa Unión de Chimbas, allí hice un par de años las inferiores, después pasé a jugar en Los Pumas cuando todavía no estaban afiliados a la Liga. De ahí me fui a San Martín, allí hice dos años en las inferiores, pero a los 15 años me salió una oportunidad de jugar en Primera en Paso de Los Andes de Albardón y me fui para allá. Luego hubo una prueba en Desamparados y quedé. Allí empecé a jugar en cuarta división y a los 16 años debuté en la Primera local. A los 17 ya integré el plantel del Argentino B, allí jugué algunos partidos, pero no tuve mucha continuidad.

¿Cómo decidiste ir a jugar afuera?
Al no tener chances de jugar en Sportivo y porque no quisieron comprarme el pase, me salió la chance de irme a La Pampa. Allí jugué en el Club 25 de Mayo, hice muchos goles, me fue bien. En 16 partidos hice 25 goles, salimos campeones de la local. Después quería volver a jugar en mi provincia para estar cerca de mi familia, pero no me quisieron. Apareció la oportunidad de Boxing Club de Río Gallegos, era muy lejos, pero lo mismo decidí irme. Allí me fue muy bien, encajé perfecto en el equipo, se armó un buen grupo y peleamos hasta el final el ascenso al Federal A que finalmente no se nos dio. De ahí pasé a Sansinena de Bahía Blanca, también me fue bien, fui el goleador del equipo. Y cuando pensaba en seguir en ese equipo, apareció la chance de Villa Dálmine.

¿Qué significa este paso en tu carrera?
Estoy muy feliz, este paso a un club de la Primera Nacional siempre lo quise lograr y ahora que lo logré, lo tengo que disfrutar al 100%.

¿Cómo se dio tu llegada a Villa Dálmine?
Un amigo me dijo que de ese club estaban interesados en mí, luego un dirigente de Dálmine se comunicó conmigo, me hizo una oferta, yo lo charlé con mi familia y les gustó la idea. Ellos también son parte de esto, así que les confirmé que sí aceptaba lo que me proponían.