MALVINAS, CUANDO EL DEPORTE ROMPIÓ LA DISTANCIA

Los ushuaienses Mario Saucedo y Martín Monte escribieron historia para el deporte provincial en 2009 junto a Rugby Sin Fronteras, llegando a las Islas Malvinas con ex-combatientes y referentes de la ovalada para el primer partido de un equipo argentino en nuestro territorio con ocupación inglesa.


 
En el ambiente del rugby suelen insistir en que es un deporte basado en el respeto, trabajo en equipo, autocontrol, solidaridad y tolerancia. “Rugby Sin Fronteras” utilizó estos valores cuando decidió aportar su granito de arena para sanar heridas de la Guerra de Malvinas.

“Inspirado en Mandela, que utilizó el deporte para unir a su pueblo, creí que el único elemento o instrumento que teníamos para poder acercarnos a los isleños y veteranos británicos era el rugby”, cuenta Bautista Segonds, referente de la ONG.

En aquel viaje, allá por 2009, Tierra del Fuego pudo hacerse presente por intermedio de Martín Monte y Mario Saucedo, ambos muy conocidos en el ambiente de la ovalada.

“En estas fotos estamos con los tres ex-combatientes que conocimos en las islas, los dos Ricardos y Marcelo Berteri que es de La Plata. Estuvo en el Mt London combatiendo y hasta el día de hoy es un amigo nuestro y seguimos en contacto, le decimos el 35. Viajamos 34 y él se sumó tanto que le pusimos el 35, es un gran tipo”, comienza relatando el “Negro” Monte, hoy viviendo en Mendoza.

Y continúa: “Acá con Martin Sansot y el Chapa Branca, ambos ex-pumas, y con Omar Turcumán ex-jugador y muy importante del seleccionado mendocino”.

“La verdad que fue un honor enorme visitar las Islas Malvinas. Desde el primer momento la organización fue una sensación bastante extraña y después al llegar a las Islas y estar una semana con 34 personas que hasta ese momento eran unos desconocidos, logramos armar un grupo humano increíble que hasta el día de hoy somos amigos como si hubiéramos sido amigos toda la vida. Se ha generado una amistad increíble, la pasamos muy bien, hicimos de todo”, recuerda.

Antes de concluir diciendo: “Estuvimos en los dos museos que hay en Malvinas, fuimos al cementerio de Darwin y estuvimos también en Puerto Argentino, visitando todos esos lugares que realmente tienen una energía increíble y fue un orgullo increíble estar ahí. Cada año que llega esta fecha vuelve a la memoria esa gran gira de rugby en las Islas Malvinas”.



Junto a Martin Monte estuvo Mario Saucedo, nacido en Formosa pero en Ushuaia desde el 99, hoy como Head Coach de Club Colegio: “Martin que formaba parte de Rugby Sin Fronteras me invitó y muy entusiasmado con el tema de conocer las Islas y ver parte de nuestra historia en primera persona acepté”.

“Cuando surgió el viaje había muy buena predisposición de parte de los isleños, pero un cambio de autoridades en el proceso del viaje hizo que se ponga muy difícil el proyecto. Pudimos jugar al rugby e interactuar con los más chicos que son los que se engancharon con la propuesta, más ajenos a las cuestiones políticas y también algunos isleños. Pensamos que a la larga eso podría dar sus frutos y tenemos la esperanza de que así sea”, cuenta en exclusiva.

Y no se olvida de las sensaciones vividas: “Conocer los campos de batalla, los lugares donde estuvo nuestra gente, en primera persona, la verdad que es imposible contarlo. Tuvimos la suerte de estar ahí y encontrarnos con tres ex combatientes, la verdad que escucharlos a ellos y sus experiencias, hay cosas que no las pueden hablar en sus casas porque son muy fuertes, no tomamos magnitud de lo que ellos han pasado”.

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“Nos contaban de como soportaban los bombardeos en las trincheras, recorrimos los campos de batallas con uno del BIM 5 de Río Grande, que en ese entonces tenía 20 años y varios soldados a su cargo, nos mostró a donde comían, cuál era su lugar así que uno ahí toma magnitud de lo valiente que fueron”, prosigue.

Pero para Saucedo el nexo con las Islas continuó en 2018, cuando viajó con Alexis Padovani, un ejemplo de superación deportiva.

Alexis luego de una mala entrada en un scrum quedó cuadripléjico. Después de diferentes tratamientos, sumado a una voluntad de fierro, logró recuperar el movimiento en los brazos.

“Tuve la posibilidad de ir a la isla hace dos años de nuevo. Teníamos guías chilenos e ingleses y estaban sorprendido de lo valientes que eran nuestros soldados y no podían entender que entre tantos tiros gritaban VIVA LA PATRIA, VAMOS CARAJO, gritos de aliento. Cuando ganaron la batalla no podían creer la resistencia que le habían puesto los soldados con las armas que tenían”, se emociona.



“En algún momento todos tenemos que ir, de la forma que sea, duele que haya otra bandera, pero uno sabe cuándo camina por las Islas que son nuestras, es como estar caminando por la costa de Ushuaia, es como estar caminando por Río Grande, es lo mismo, es una extensión de Tierra del Fuego. Es una experiencia que a todo al que haya ido le pega fuerte”.

“Siento el viento en la cara de cuando fui a la isla y se me vienen todas esas emociones, escuchar a esos soldados que no pueden hablar en sus casas para proteger a sus familias o simplemente porque no les sale y ahí uno ve que esa carga es mucho más fuerte que la carga de un fusilazo. Aprovecho para mandar mis respetos a la gente que estuvo ahí y a los que estuvieron al servicio del país ya sea en aviones o en los barcos, así como la gente que estuvo ahí en las islas poniendo el cuerpo”, cerró.

¡LAS MALVINAS SON Y SERÁN ARGENTINAS, CARAJO!