334 ILUSIONES, 541 PILOTOS

 Al término de los controles técnicos y administrativos, se ha admitido a 541 pilotos para tomar la salida de la 41ª edición del Dakar, repartidos en 334 vehículos: 137 motos, 26 quads, 130 coches (30 de ellos en la categoría Side by Side) y 41 camiones. Mañana tendremos las primeras clasificaciones después de una primera especial de 84 kilómetros por la región de Pisco en un recorrido dominado por la arena. Queda inaugurado el festival de las dunas.

Los campeones que aspiran al título en el Dakar llevan varios meses con la vista puesta en su objetivo, pero estos últimos días los han dedicado sobre todo a la vida contemplativa… cuando no a unas vacaciones puras y duras.

Stéphane Peterhansel, por ejemplo, ha aprovechado este lapso para organizar una escapada romántica al Machu Picchu con su esposa Andrea, quien por su parte vuelve al Dakar en la categoría Side by Side. En el ámbito de los descubrimientos culturales, Nasser Al-Attiyah se ha dado a la gastronomía e incluso ha hecho sus pinitos preparando ceviche con uno de los chefs más famosos de Lima.

Por su parte, Sébastien Loeb, siempre dispuesto a disfrutar de sensaciones fuertes, ha puesto a fin a sus últimos entrenamientos aceptando un duelo entre su Peugeot 3008… y un avión.



En fin, ya es hora de dejar el ocio a un lado para ponerse serios. Precisamente, todas las conversaciones en la base aérea de Las Palmas giraban en torno a la pugna entre los Mini y los Toyota, un enfrentamiento en el que podría acabar mediando el Peugeot del nonacampeón del mundo de rallys. Por lo que respecta a los interesados, todos rivalizan en gentileza para evitar asignarse la pesada vitola de favoritos. “Si hablamos de fiabilidad, puede ser que nos haya faltado un poco de tiempo para ultimar cosas aquí y allá. Son detalles pequeños, pero que pueden tener su importancia”, explica por ejemplo Peterhansel sobre su buggy, mientras que Nasser Al-Attiyah, reconocido casi unánimemente como el más ágil en las dunas, matiza esa apreciación y afirma que “sobre todo hay que estar muy concentrados y no perder tiempo en la navegación”.

La prudencia también impera entre los protagonistas de las dos ruedas. Sobre todo en el caso de Toby Price, quien todavía siente “algo de dolor” tras sufrir una lesión de escafoide en la muñeca derecha hace unas semanas durante un entrenamiento. Ahora bien, el vencedor australiano de 2016 no es la única baza de KTM para consolidar su dominio sobre la carrera, puesto que Sam Sunderland y Matthias Walkner también se ven con la misma buena forma con la que ganaron las dos últimas ediciones.

Eso sí, son perfectamente conscientes de que el peligro provendrá de las motos azules de Yamaha, cuyo líder Adrien Van Beveren se perfila a ojos de muchos como el rival más peligroso para KTM. Al respecto, el piloto francés comenta lo siguiente: “Me lo tomo como algo positivo. Trabajo para eso precisamente, para intentar ganar. Eso significa que, si la gente cree en mis posibilidades, estoy justo donde quiero estar”.

Un razonamiento que da esperanzas al clan Yamaha, compuesto también por Xavier de Soultrait y Franco Caimi. Mañana, duelo al sol.